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Campanades a morts de Lluis Llach en recuerdo de los hechos de Vitoria el 3 de marzo de 1976

“Campanades a Morts” es un disco publicado por Lluís Llach el 1976.

La canción de la cara A de el disco de vinilo, que tiene una duración de veinte minutos y que da nombre al disco, recuerda unos hechos que sucedieron el 3 de marzo de 1976 al barrio de Zaramaga, en Vitoria (País Vasco), en que, durante una huelga de obreros, la Policía Nacional mató cinco personas.

El 3 de marzo de 2006, Llach interpretó esta pieza al pabellón Fernando Buesa Enarena vitoriano para conmemorar el 30 aniversario de estos hechos.

“Campanades a Morts” és un disc publicat per Lluís Llach el 1977.

La cançó de la cara A del disc de vinil, que té una durada de vint minuts i que dóna nom al disc, recorda uns fets que succeïren el 3 de març de 1976 al barri de Zaramaga, a Vitòria (País Basc), en què, arran una vaga d’obrers, la Policía Nacional matà cinc persones.

El 3 de març de 2006, Llach interpretà aquesta peça al pavelló Fernando Buesa Arena de Vitòria per commemorar el 30è aniversari d’aquests fets.


Los hechos de Murcia….con otra interpretación #murcia #política

En primer lugar antes de expresar alguna de mis reflexiones, e invitaros a leer un artículo que me parece perfecto de Ignacio Escolar llamado “La Culpa”, condenar sin paliativos todo tipo de Agresión ya sea física o psicologica o mediatica a personas o a colectivos.

Y a reglón seguido, ver como se distorsiona la realidad y se lleve a extremos insostenibles, viendo la viga en paja en el ojo ajeno y no la realidad del dia a dia, en la que voy a intentar poner sobre la mesa alguna causalidades.

  • En primer lugar el gobierno murciano está sufriendo las consecuencias de unas medidas duras de ajuste, pero como ya las sufrió el gobierno de Zapatero con sus medidas, movilizaciones, manifestaciones…y seguro que el lenguaje que se esta usando es por lo menos igual de duro que el que ha utilizado el PP este tiempo.  Puede ser que estas medidas sean como las que quiere promulgar el PP cuando llegue al poder y pero aún no las quiere hacer pública, o por ejemplo como las que tendrá que tomar el gobierno valenciano que es el que mayor deuda autonómica  arrastra. O como dijo Rajoy “…a lo mejor no le gustan a algunos, o no le gusta a mucha gente, o a nadie.»
  • Puede ser interesantes comprobar las televisiones públicas de valenciana (canal 9)  o madrid (telemadrid) que tipo de mensajes dan o como interpretan las noticias, que como denuncian  reiteradamente sus periodistas son tendenciosas e incitan al enfrentamiento partidista, entre comunidades por agua, lengua, infraestructura, reparto de fondos o cualquier tema que de rédito.
  • También podríamos ver como se han repartido las licencias de TDT, que gobiernos autonómicos las han dado y a quién se las han dado, y veríamos como intereconomia, libertad digital, popular Tv, han copado curiosamente en los gobierno gobernados por el PP, desterrando la pluralidad informativa y que tipos de mensajes lanzan a la ciudadanía.
  • Podríamos ver que por ejemplo en la comunidad valenciana, son reiterados los ataques que han sufrido las sedes de diversos partidos de izquierda, y que nadie ha hecho nada, no se ha detenido a nadie y no pasa nadie, y se esta atacando con estos ataques al estado de derecho.

La culpa

A Hermann Tertsch le rompió varias costillas un macarra de bar, pero la culpa –según el PP y su coro mediático– fue del Gran Wyoming. Al consejero  de Cultura de Murcia, Pedro Alberto Cruz, le han pegado una paliza tres animales, al parecer vinculados agrupos radicales violentos y al gamberrismo futbolístico, pero la culpa –según el PP– es del PSOE.

Al entonces ministro José Bono le agredieron en una manifestación de la AVT, un lamentable incidente en el que participaron dos militantes del PP. ¿Adivinan de quién fue de la culpa? Del PSOE, cómo no. No sé si recuerdan esta vieja historia. Primero Rajoy minimizó los hechos: “Lo sucedido no es nada comparado con lo que nos ocurrió a nosotros la víspera del 14-M”, aseguró. Y después llevó a juicio a los policías que interrogaron a sus dos militantes implicados. Los policías fueron condenados en primera instancia, pero después el Supremo los absolvió. Nadie del PP se disculpó.

Pero volvamos a Murcia, epicentro estos días de la crispación nacional. Nunca sobra la condena absoluta de la violencia ni el apoyo total a la víctima, así que toda mi repulsa para los cafres del puño americano –o lo que fuera que usasen– y mis mejores deseos para el consejero agredido. Pero la manipulación de este suceso por parte del PP y del gobierno murciano, al culpar de la paliza al PSOE y a los sindicatos, está siendo tan repugnante como la propia agresión. De los hooligans violentos no espero gran cosa; de los dirigentes políticos, sí. Un mínimo: saber distinguir una animalada como ésta de las legítimas protestas contra los recortes que está aplicando el endeudado gobierno de Ramón Valcárcel. Responsabilizar también a Rubalcaba por no poner escoltas –no todos los cargos públicos los llevan– es otra manipulación más. ¿Acaso el gobierno de Murcia solicitó una protección especial?