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Campanades a morts de Lluis Llach en recuerdo de los hechos de Vitoria el 3 de marzo de 1976

“Campanades a Morts” es un disco publicado por Lluís Llach el 1976.

La canción de la cara A de el disco de vinilo, que tiene una duración de veinte minutos y que da nombre al disco, recuerda unos hechos que sucedieron el 3 de marzo de 1976 al barrio de Zaramaga, en Vitoria (País Vasco), en que, durante una huelga de obreros, la Policía Nacional mató cinco personas.

El 3 de marzo de 2006, Llach interpretó esta pieza al pabellón Fernando Buesa Enarena vitoriano para conmemorar el 30 aniversario de estos hechos.

“Campanades a Morts” és un disc publicat per Lluís Llach el 1977.

La cançó de la cara A del disc de vinil, que té una durada de vint minuts i que dóna nom al disc, recorda uns fets que succeïren el 3 de març de 1976 al barri de Zaramaga, a Vitòria (País Basc), en què, arran una vaga d’obrers, la Policía Nacional matà cinc persones.

El 3 de març de 2006, Llach interpretà aquesta peça al pavelló Fernando Buesa Arena de Vitòria per commemorar el 30è aniversari d’aquests fets.


Lo que no se conoce sobre Egipto #egipto #egypt

La caída del dictador Mubarak como resultado de la movilización popular es un motivo de alegría para toda persona con sensibilidad democrática. Pero esta misma sensibilidad democrática debiera concienciarnos de que la versión de lo ocurrido que ha aparecido en los medios de información de mayor difusión internacional (desde Al Yazira a The New York Times y CNN) es incompleta o sesgada, pues responde a los intereses que los financian. Así, la imagen general promovida por aquellos medios es que tal evento se debe a la movilización de los jóvenes, predominantemente estudiantes y profesionales de las clases medias, que han utilizado muy exitosamente las nuevas técnicas de comunicación (Facebook y Twitter, entre otros) para organizarse y liderar tal proceso, iniciado, por cierto, por la indignación popular en contra de la muerte en prisión, consecuencia de las torturas sufridas, de uno de estos jóvenes.

Esta explicación es enormemente incompleta. En realidad, la supuesta revolución no se inició hace tres semanas y no fue iniciada por estudiantes y jóvenes profesionales. El pasado reciente de Egipto se caracteriza por luchas obreras brutalmente reprimidas que se han incrementado estos últimos años. Según el Egypt’s Center of Economic and Labor Studies, sólo en 2009 existieron 478 huelgas claramente políticas, no autorizadas, que causaron el despido de 126.000 trabajadores, 58 de los cuales se suicidaron. Como también ocurrió en España durante la dictadura, la resistencia obrera democrática se infiltró en los sindicatos oficiales (cuyos dirigentes eran nombrados por el partido gobernante, que sorprendentemente había sido aceptado en el seno de la Internacional Socialista), jugando un papel clave en aquellas movilizaciones. Miles y miles de trabajadores dejaron de trabajar, incluidos los de la poderosa industria del armamento, propiedad del Ejército. Se añadieron también los trabajadores del Canal de Suez (6.000 trabajadores) y, por fin, los empleados de la Administración pública, incluyendo médicos y enfermeras (que desfilaron con sus uniformes blancos) y los abogados del Estado (que desfilaron con sus togas negras). Uno de los sectores que tuvo mayor impacto en la movilización fue el de los trabajadores de comunicaciones y correos, y del transporte público.

Los centros industriales de Asyut y Sohag, centros de la industria farmacéutica, energía y gas, también dejaron de trabajar. Las empresas en Sharm El-Sheikh, El-Mahalla Al Kubra, Dumyat y Damanhour, centros de la industria textil, muebles y madera y alimentación también pararon su producción. El punto álgido de la movilización obrera fue cuando la dirección clandestina del movimiento obrero convocó una huelga general.
Los medios de información internacionales se centraron en lo que ocurría en la plaza Tahrir de El Cairo, ignorando que tal concentración era la cúspide de un témpano esparcido por todo el país y centrado en los lugares de trabajo –claves para la continuación de la actividad económica– y en las calles de las mayores ciudades de Egipto.
El Ejército, que era, y es, el Ejército de Mubarak, no las tenía todas consigo. En realidad, además de la paralización de la economía, tenían temor a una rebelión interna, pues la mayoría de soldados procedían de familias muy pobres de barrios obreros cuyos vecinos estaban en la calle. Mandos intermedios del Ejército simpatizaban también con la movilización popular, y la cúpula del Ejército (próxima a Mubarak) sintió la necesidad de separarse de él para salvarse a ellos mismos. Es más, la Administración Obama, que al principio había estado en contra de la dimisión de Mubarak, cambió y presionó para que este se fuera. El Gobierno federal ha subvencionado con una cantidad de 1.300 millones de dólares al año al Ejército de aquel país y este no podía desoír lo que el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, estaba exigiendo. De ahí que el director de la CIA anunciase que Mubarak dimitiría y, aunque se retrasó unas horas, Mubarak dimitió.

Ni que decir tiene que los jóvenes profesionales que hicieron uso de las nuevas técnicas de comunicación (sólo un 22% de la población tiene acceso a internet) jugaron un papel importante, pero es un error presentar aquellas movilizaciones como consecuencia de un determinismo tecnológico que considera la utilización de tecnología como el factor determinante. En realidad, la desaparición de dictaduras en un periodo de tiempo relativamente corto, como resultado de las movilizaciones populares, ha ocurrido constantemente. Irán (con la caída del sha), el Muro de Berlín, la caída de las dictaduras del Este de Europa, entre otros casos, han caído, una detrás de otra, por movilizaciones populares sin que existiera internet. Y lo mismo ocurrió en Túnez, donde, por cierto, la resistencia de la clase trabajadora también jugó un papel fundamental en la caída del dictador, cuyo partido fue también sorprendentemente admitido en la Internacional Socialista.

El futuro, sin embargo, comienza ahora. Es improbable que el Ejército permita una transición democrática. Permitirá establecer un sistema multipartidista, muy limitado y supervisado por el Ejército, para el cual el enemigo número uno no es el fundamentalismo islámico (aunque así lo presenta, a fin de conseguir el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de la Unión Europea), sino la clase trabajadora y las izquierdas, que son las únicas que eliminarían sus privilegios. No olvidemos que las clases dominantes de Irán, Irak y Afganistán apoyaron el radicalismo musulmán (con el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de Arabia Saudí) como una manera de parar a las izquierdas. Una de las primeras medidas que ha tomado la Junta Militar ha sido prohibir las huelgas y las reuniones de los sindicalistas. Sin embargo, esta movilización obrera apenas apareció en los mayores medios de información.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

Ilustración de Mikel Jaso

 


Mis, tus, sus, nuestr@s, vuestr@s compañer@s siguen detenid@s #libertad #egypt #egipto

 

 

Hola Antonio, Rosa, Manolo, Sofía, Roberto, Ana…(Cual sea tu nombre) etc

Esta mañana me he reunido con un representante de la Embajada de Egipto en Madrid y le he entregado las firmas de 80.000 personas que ya hemos actuado para pedir el fin de las violaciones de derechos humanos contra los manifestantes pacíficos.

También he pedido la puesta en libertad inmediata de nuestros dos compañeros de Amnistía Internacional – fueron detenidos ayer por la policía en El Cairo y están en paradero desconocido – y del resto de activistas pro derechos humanos.

Su respuesta me ha dejado profundamente preocupado, ya que dicen desconocer si están detenidos y no han declarado nada sobre su paradero. ¿Dónde están entonces?

No tenemos más remedio que mantener la presión hasta que las autoridades egipcias pongan en libertad a los activistas pro derechos humanos, incluidos los de Amnistía Internacional, y garanticen la protección de los manifestantes pacíficos, activistas y periodistas. Tememos por la seguridad de miles de personas detenidas durante los disturbios.

Leopoldo, estamos en un momento crucial para los derechos humanos en Egipto. Tu voz servirá para animar a los cientos de miles de egipcios que han tomado las calles para pedir un cambio. Gracias por sumarte aquí a nuestra petición y, si ya has firmado, gracias poranimar a tus amigos y amigas a participar en este momento histórico.

Recibe un afectuoso saludo.

Esteban Beltrán
Director de Amnistía Internacional – Sección Española

P.D. Amnistía Internacional no recibe subvenciones de ningún gobierno nacional para preservar suindependencia e imparcialidad. Sólo el apoyo económico de gente generosa como tú nos ha permitido durante décadas investigar la situación de derechos humanos en Egipto. Hazte socio/a ahora para que podamos continuar con este trabajo con total independencia e imparcialidad.

 


1 de Diciembre, día mundial del Sida, que no te toque a ti….

El Sida sigue vivo, no hay que bajar la guardia...

 

 


Un vídeo para el X aniversario de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

Un vídeo para el X aniversario de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. La canción “Y volverán” es un regalo que ha hecho el dúo Unomasuna


In Memoriam de Marcelino Camacho

HOMENAJE A MARCELINO CAMACHO

Guerra y exilio

El 2 de febrero de 1935 se afilió al Partido Comunista de España (PCE) y posteriormente a la Unión General de Trabajadores, a la que también perteneció su padre, guardagujas en la Estación de Osma-La Rasa2 (Soria). Tras el levantamiento militar, junto a otros ferroviarios cortó las vías del tren para impedir el avance fascista. Cruzó andando la sierra madrileña para unirse al bando republicano en el que luchó durante la Guerra Civil Española (193639). En los últimos días de la Guerra fue encarcelado por la Junta de Casado (Gobierno que pactó la entrega de Madrid a Franco). Se escapó, estuvo unos meses en la clandestinidad y fue denunciado por alguien que le reconoció. Fue juzgado por ir voluntario a defender la República y condenado a trabajos forzados en diferentes campos para terminar finalmente en Tánger.

En 1944 se fuga del campo y viaja al exilio a Orán (Argelia). Al pasar la frontera del entonces Marruecos francés fue detenido por la policía francesa y conducido a Orán, una ciudad que entonces tenía una enorme colonia de inmigrantes españoles. Algunos se encontraban desde antes de los años treinta, desplazados por motivos económicos y otros eran refugiados políticos republicanos emigrados tras la guerra civil (los últimos barcos con exiliados republicanos salidos del puerto de Alicante días antes de la guerra se dirigirían precisamente a esta ciudad). Entre los exiliados que reclamaron y consiguieron su libertad estaba Josefina Samper (1927FondónAlmería), con la que se casaría el 22 de diciembre de 1948.  Sigue conociendolo