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Anatomía de una revolución de Manuel Castells

Anatomía de una revolución

No fue una revolución por internet, pero sin internet esta revolución no se hubiera producido

La Vanguardia. 19 de febrero de 2011

Si quieres liberar a la sociedad dale internet”, dijo Wael Ganim, el más popular de los que iniciaron las protestas egipcias en Facebook. El Baradei identifica a jóvenes en las redes sociales como actores principales de la revolución. La realidad es más complicada. Y entender esa complejidad es esencial para caracterizar la primera gran revolución del siglo XXI, portadora de gérmenes de cambio al tiempo que muestra las raíces perennes de las revueltas: explotación, humillación y violencia. Tal vez todo empezó el 6 de abril del 2008 en El Mahalla el Kubra, ciudad obrera en el norte del país donde decenas de miles de trabajadores del textil fueron a la huelga, se manifestaron y ocuparon la ciudad hasta que fueron disueltos a tiros. Ahí surgió el movimiento juvenil del 6 de Abril, activo convocante por internet de las movilizaciones recientes.

Estimulado por la revolución tunecina, uno de esos activistas, Asmar Mafhuz, colgó un vídeo en YouTube el 24 de enero y sus compañeros distribuyeron miles de octavillas en barrios pobres de El Cairo llamando a manifestarse. Simultáneamente, Ganim, un joven ejecutivo de Google, creó un grupo en Facebook llamado Todos somos Jalid Said, el joven de Alejandría al que en junio del 2010 la policía asesinó a golpes en un cibercafé por colgar un vídeo mostrando a policías intercambiando drogas. Pronto tuvo 70.000 amigos . En Facebook y en Twitter se encontraron veteranos de la lucha contra la represión y miles de jóvenes indignados por la injusticia e inspirados por Túnez. Los jóvenes se comunicaron por sus medios habituales, internet y móviles. Pero pensando conquistar la calle con lemas copiados de Túnez: “Fuera el régimen”, seguido de “Túnez es la solución”, versión opuesta al tradicional “el islam es la solución”. Un movimiento espontáneo, poco islamista, sin líderes y mayoritariamente joven. En un contexto de luchas sociales y oposición política hasta entonces contenidas por la represión.

No fue una revolución por internet. Pero sin internet esta revolución concreta no se hubiera producido. Por internet llegaron las imágenes e informaciones de Túnez. Y las redes sociales fueron la plataforma de movilización, de coordinación, de solidaridad y de popularización del objetivo de acabar con Mubarak. Se pasó inmediatamente del ciberespacio al espacio urbano. Una vez en la plaza Tahrir, y en muchos otros espacios que se ocuparon en Alejandría, Suez y otras ciudades, se generó una dinámica de autoorganización, sin estructura previa, que se fue formando en la solidaridad ante el peligro y en la supervivencia diaria.

Se construyeron duchas y retretes, se organizó el aprovisionamiento, se prepararon defensas y se crearon canales de comunicación entre la multitud y con el mundo. Esa horizontalidad de los concentrados, que rememora las barricadas de las revoluciones del pasado, permitió soslayar diferencias ideológicas, religiosas, de sexo, de edad y de clase, fundidas en un solo grito por la libertad y en la determinación de morir por ella si era necesario. Fue esencial la participación de mujeres con sus niños, anclando la lucha en una resistencia no violenta que no consiguieron doblegar las cargas policiales y gangsteriles. Es más, la ocupación de un espacio público simbólico permitió a los medios de comunicación internacionales una cobertura informativa espectacular y continua, poniendo al mundo por testigo y mostrando a los revolucionarios su propia fuerza a través de canales por satélite en árabe, Al Yazira en particular. Los medios de comunicación y las redes por internet se conectaron entre ellos, tanto en la información que recibían de los manifestantes como en la difusión de informaciones e imágenes de los medios por Twitter y móviles.

Y cuando el régimen intentó interrumpir la comunicación libre que alimentaba el movimiento, se dio una verdadera batalla por la comunicación que está llena de lecciones para el futuro de la relación entre comunicación y poder. Porque Mubarak no se detuvo ante nada. Por primera vez en la historia, intentó la gran desconexión, el cierre total de internet y las redes móviles y la recepción de satélite. Por otro lado, utilizó la violencia para intimidar y someter a los periodistas. Y falló. La gran desconexión no funcionó: no fue tecnológicamente posible porque se usaron canales alternativos como la red Tor; porque las líneas de teléfono fijo conectaron por módem con el extranjero y de allí con Egipto, con ayuda de Google, Twitter y otros, mediante Twitter, fax y radio de onda corta; porque las pérdidas económicas de la incomunicación eran insostenibles, y porque el país dejó de funcionar.

Por su parte, los periodistas reaccionaron con extraordinario coraje y mantuvieron la información, incluso elevando el tono de su crítica al régimen. Significativo fue en EE.UU. que un Anderson Cooper, cabeza visible de CNN, salió tan indignado de lo que vio y de los golpes que recibió que transformó CNN en plataforma de denuncia de Mubarak y de crítica a la timidez de Obama, algo que fue determinante en el cambio de actitud de la Administración estadounidense. Este cambio desempeñó un papel clave en la intervención del ejército para destituir a Mubarak y abrir una transición democrática.

El ejército fue factor determinante, pero sólo porque la revuelta popular, pacífica y legítima, sin tonos islamistas ni liderazgo político, creó una situación en la que sólo una represión masiva y sangrienta podía contener el cambio. Una represión de ese nivel chocaba directamente con la petición expresa de Obama de que no se usara la violencia. Gates se lo repitió varias veces al general Hafez Enan, jefe del Estado Mayor y su hombre en Egipto, consciente de los 1.200 millones de dólares anuales que reciben.Y por otro lado, los mandos más jóvenes no hubieran seguido a la corrupta cúpula militar, que desde el control de la situación aún piensa en manipular la transición en su interés. Pero lo decisivo fue que los ciudadanos, empezando por algunos valientes, vencieron el miedo. Y esa conquista se produjo en las múltiples redes de comunicación, en internet y en la calle, en las que construyeron y sintieron su comunidad.

 


Lo que no se conoce sobre Egipto #egipto #egypt

La caída del dictador Mubarak como resultado de la movilización popular es un motivo de alegría para toda persona con sensibilidad democrática. Pero esta misma sensibilidad democrática debiera concienciarnos de que la versión de lo ocurrido que ha aparecido en los medios de información de mayor difusión internacional (desde Al Yazira a The New York Times y CNN) es incompleta o sesgada, pues responde a los intereses que los financian. Así, la imagen general promovida por aquellos medios es que tal evento se debe a la movilización de los jóvenes, predominantemente estudiantes y profesionales de las clases medias, que han utilizado muy exitosamente las nuevas técnicas de comunicación (Facebook y Twitter, entre otros) para organizarse y liderar tal proceso, iniciado, por cierto, por la indignación popular en contra de la muerte en prisión, consecuencia de las torturas sufridas, de uno de estos jóvenes.

Esta explicación es enormemente incompleta. En realidad, la supuesta revolución no se inició hace tres semanas y no fue iniciada por estudiantes y jóvenes profesionales. El pasado reciente de Egipto se caracteriza por luchas obreras brutalmente reprimidas que se han incrementado estos últimos años. Según el Egypt’s Center of Economic and Labor Studies, sólo en 2009 existieron 478 huelgas claramente políticas, no autorizadas, que causaron el despido de 126.000 trabajadores, 58 de los cuales se suicidaron. Como también ocurrió en España durante la dictadura, la resistencia obrera democrática se infiltró en los sindicatos oficiales (cuyos dirigentes eran nombrados por el partido gobernante, que sorprendentemente había sido aceptado en el seno de la Internacional Socialista), jugando un papel clave en aquellas movilizaciones. Miles y miles de trabajadores dejaron de trabajar, incluidos los de la poderosa industria del armamento, propiedad del Ejército. Se añadieron también los trabajadores del Canal de Suez (6.000 trabajadores) y, por fin, los empleados de la Administración pública, incluyendo médicos y enfermeras (que desfilaron con sus uniformes blancos) y los abogados del Estado (que desfilaron con sus togas negras). Uno de los sectores que tuvo mayor impacto en la movilización fue el de los trabajadores de comunicaciones y correos, y del transporte público.

Los centros industriales de Asyut y Sohag, centros de la industria farmacéutica, energía y gas, también dejaron de trabajar. Las empresas en Sharm El-Sheikh, El-Mahalla Al Kubra, Dumyat y Damanhour, centros de la industria textil, muebles y madera y alimentación también pararon su producción. El punto álgido de la movilización obrera fue cuando la dirección clandestina del movimiento obrero convocó una huelga general.
Los medios de información internacionales se centraron en lo que ocurría en la plaza Tahrir de El Cairo, ignorando que tal concentración era la cúspide de un témpano esparcido por todo el país y centrado en los lugares de trabajo –claves para la continuación de la actividad económica– y en las calles de las mayores ciudades de Egipto.
El Ejército, que era, y es, el Ejército de Mubarak, no las tenía todas consigo. En realidad, además de la paralización de la economía, tenían temor a una rebelión interna, pues la mayoría de soldados procedían de familias muy pobres de barrios obreros cuyos vecinos estaban en la calle. Mandos intermedios del Ejército simpatizaban también con la movilización popular, y la cúpula del Ejército (próxima a Mubarak) sintió la necesidad de separarse de él para salvarse a ellos mismos. Es más, la Administración Obama, que al principio había estado en contra de la dimisión de Mubarak, cambió y presionó para que este se fuera. El Gobierno federal ha subvencionado con una cantidad de 1.300 millones de dólares al año al Ejército de aquel país y este no podía desoír lo que el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, estaba exigiendo. De ahí que el director de la CIA anunciase que Mubarak dimitiría y, aunque se retrasó unas horas, Mubarak dimitió.

Ni que decir tiene que los jóvenes profesionales que hicieron uso de las nuevas técnicas de comunicación (sólo un 22% de la población tiene acceso a internet) jugaron un papel importante, pero es un error presentar aquellas movilizaciones como consecuencia de un determinismo tecnológico que considera la utilización de tecnología como el factor determinante. En realidad, la desaparición de dictaduras en un periodo de tiempo relativamente corto, como resultado de las movilizaciones populares, ha ocurrido constantemente. Irán (con la caída del sha), el Muro de Berlín, la caída de las dictaduras del Este de Europa, entre otros casos, han caído, una detrás de otra, por movilizaciones populares sin que existiera internet. Y lo mismo ocurrió en Túnez, donde, por cierto, la resistencia de la clase trabajadora también jugó un papel fundamental en la caída del dictador, cuyo partido fue también sorprendentemente admitido en la Internacional Socialista.

El futuro, sin embargo, comienza ahora. Es improbable que el Ejército permita una transición democrática. Permitirá establecer un sistema multipartidista, muy limitado y supervisado por el Ejército, para el cual el enemigo número uno no es el fundamentalismo islámico (aunque así lo presenta, a fin de conseguir el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de la Unión Europea), sino la clase trabajadora y las izquierdas, que son las únicas que eliminarían sus privilegios. No olvidemos que las clases dominantes de Irán, Irak y Afganistán apoyaron el radicalismo musulmán (con el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de Arabia Saudí) como una manera de parar a las izquierdas. Una de las primeras medidas que ha tomado la Junta Militar ha sido prohibir las huelgas y las reuniones de los sindicalistas. Sin embargo, esta movilización obrera apenas apareció en los mayores medios de información.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

Ilustración de Mikel Jaso

 


Un nuevo insulto a la inteligencia, la comparación entre España y Egipto ofende a la ciudadanía de ambos países

Un vez más, y en su afan de conseguir el gobierno de la nación, el PP y en concreto su vicesecretario de comunicación ha vuelto a insultar gravamente la inteligencia de l@s españoles/as y la de l@s egipci@s.

Porque comparar la situación Española y la egipto, es simplemente una tonteria o una perogrullada:

  • Si vamos a comparar regímenes totalitarios y autoritarios, Gonzalez Pons se podría haber acordado de nuestra dictadura, si, esa que estuvo más de 30 años en el poder en España a sangre y fuego, esa que el PP no ha condenado aún, y esa misma que su partido impide que se investiguen la fosas de miles de españoles/as, que por defender como han hecho los egipcios la libertad fueron asesinados sin ninguna garantía. E intentando llevar a los tribunales al único juez valiente que ha intentado explicar esos asesinatos de lesa humanidad, calificados como genocidio por la ONU.
  • Si lo que le preocupa a Gonzalez Pons son las amistades  entre delincuentes y polític@s, podría haber con los miembros de su partido de la comunidad de Madrid y de la comunidad valenciana ampliamente implicados en diversas tramas Gürtel, brugal…etc.
  • Si, le preocupa a Gonzalez Pons es el tema de la crisis, le rogaríamos que no hablará con Rodrigo Rato que no supo llevar su negocio familiar, que según cuenta el propio FMI no supo ver la crisis (veremos que dice el PP de su plan económico y de las cosas que va hacer), si yo fuera cliente de Caja Madrid o del resto de entidades que se han fusionado con ellas (ejemplo Bancaja), estaría muy aterrado por la trayectoría que sigue este gran político y economista, para echarse a temblar, y más los ahorros…

Así antes comparar el señor Gonzalez Pons debería reflexionar sobre sus palabras y no insultar a l@s millones de españoles/as que ahora si vivimos en una democracia, y a l@s millones de Egipci@s que han vivido durante años en una dictadura.

Y LA PREGUNTA SERIA QUE HABRÍA EL GOBIERNO DEL PP, ANTE UNA MUESTRA TAN GRANDE DE DESCONTENTO DE LA CIUDADANÍA..



Homenaje a egipto


Mis, tus, sus, nuestr@s, vuestr@s compañer@s siguen detenid@s #libertad #egypt #egipto

 

 

Hola Antonio, Rosa, Manolo, Sofía, Roberto, Ana…(Cual sea tu nombre) etc

Esta mañana me he reunido con un representante de la Embajada de Egipto en Madrid y le he entregado las firmas de 80.000 personas que ya hemos actuado para pedir el fin de las violaciones de derechos humanos contra los manifestantes pacíficos.

También he pedido la puesta en libertad inmediata de nuestros dos compañeros de Amnistía Internacional – fueron detenidos ayer por la policía en El Cairo y están en paradero desconocido – y del resto de activistas pro derechos humanos.

Su respuesta me ha dejado profundamente preocupado, ya que dicen desconocer si están detenidos y no han declarado nada sobre su paradero. ¿Dónde están entonces?

No tenemos más remedio que mantener la presión hasta que las autoridades egipcias pongan en libertad a los activistas pro derechos humanos, incluidos los de Amnistía Internacional, y garanticen la protección de los manifestantes pacíficos, activistas y periodistas. Tememos por la seguridad de miles de personas detenidas durante los disturbios.

Leopoldo, estamos en un momento crucial para los derechos humanos en Egipto. Tu voz servirá para animar a los cientos de miles de egipcios que han tomado las calles para pedir un cambio. Gracias por sumarte aquí a nuestra petición y, si ya has firmado, gracias poranimar a tus amigos y amigas a participar en este momento histórico.

Recibe un afectuoso saludo.

Esteban Beltrán
Director de Amnistía Internacional – Sección Española

P.D. Amnistía Internacional no recibe subvenciones de ningún gobierno nacional para preservar suindependencia e imparcialidad. Sólo el apoyo económico de gente generosa como tú nos ha permitido durante décadas investigar la situación de derechos humanos en Egipto. Hazte socio/a ahora para que podamos continuar con este trabajo con total independencia e imparcialidad.

 


Imágenes de los incidentes en #Egipto #egypt


Lo que está sucediendo en Egipto en una imagen #egypt #egipto

http://media.timesfreepress.com/img/news/tease/2011/01/31/110201_Egypt_.jpg