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Guardiola ¿president?

Expertos y dirigentes analizan las cualidades de liderazgo del técnico del Barça y cuáles de ellas pueden ser aplicadas por los políticos

La Vanguardia 25 de febrero 2011

Pronunciar el nombre de Pep Guardiola en una conversación informal entre aficionados culés produce unos efectos que van más allá de lo estrictamente futbolístico. Y es que la combinación de profesionalidad, carisma y éxito deportivo sumado al poder simbólico que elBarça ostenta en Catalunya, han hecho del renovado técnico de Santpedor algo más que un simple entrenador. De hecho, no es extraño escuchar o leer las palabras “líder” o “gurú” para definirle (y alabarle) porque no solo comanda a su grupo sino a toda una afición. ¿Pero realmente Guardiola es un líder? ¿Un líder más allá del fútbol? Y lo que es más, ¿Puede el poder político catalán aprender dotes de liderazgo de la figura del entrenador?

Modelo de liderazgo
“Guardiola combina muy bien todo lo que un aspirante a líder quiere: transmite a la vez humanidad y excepcionalidad, ternura y autoridad”, responde el periodista y profesor de comunicación política de la UOC, Toni Aira, que añade que estas virtudes andan muy buscadas entre los políticos. Y es que, según Aira, un político “debe ser lo suficientemente humano para no dar sensación de lejanía pero también debe ser percibido como alguien que está por encima de la media, para que se merezca el cargo que ostenta”.

Pese a ello, el modelo de liderazgo que ofrece Guardiola parece bien distinto al del político de hoy en día. Para el consultor de comunicación y especialista en comunicación política, Albert Medrán, el modelo de Pep se basa en tres claves: “La empatía, la humildad y el esfuerzo“, cualidades que “cualquier político debería tener”. Para el especialista, Guardiola “supone unas formas de liderar distintas a lo que estamos acostumbrados” pero no ve por qué no pueden trasladarse a los políticos. “No creo que el liderazgo político deba basarse al 100% en la autoridad”, asegura y niega que el efecto de los asesores aleje a los políticos de modelos como el de Pep. “Es más bien lo contrario: el no quererse asesorar”.

En el capítulo de estricta estrategia comunicativa, Aira elogia al técnico azulgrana por “su capacidad de controlar la agenda” y, por lo tanto, de “no dejarse arrastrar por los medios de comunicación”. En su opinión, los políticos están más sujetos al lenguaje de los media que el técnico azulgrana, aunque matiza que fútbol y política son cosas muy distintas, y que en el caso del Barça, “todo el mundo se ha conjurado para que le vaya bien”.

Los expertos admiten además que Guardiola se ha erigido en una suerte de líder más allá del fútbol, en parte por el poco prestigio del que gozan los políticos en la actualidad. Para Medrán, esto se puede deber a “la necesidad de referentes en tiempos de crisis”. Por su parte, Aira considera que “el liderazgo político va muy buscado” pero advierte de que en Catalunya “se tiende a exagerar y a pasar de la filia a la fobia rápidamente”, y cita a Joan Laporta –”a quien se le llamó el Kennedy catalán“– como ejemplo. No obstante, que el modelo Pep existe lo demuestra el hecho de que su imagen haya aparecido en un acto de la Cátedra Liderazgos y Gobernanza Democrática de ESADE.

Los políticos elogian a Pep
¿Pero qué opinan los aludidos? Algunos líderes políticos catalanes consultados –en este caso, todos aficionados del Barça– no escatiman elogios para el entrenador de moda, hablan de esfuerzo, humildad y capacidad de comandar un grupo, admiten que se puede aprender de sus dotes para liderar un grupo aunque también remarcan las numerosas diferencias que hay entre el mundo del fútbol y el de la política.

En esto coinciden con la opinión del socialista José Montilla en una entrevista concedida a Mundo Deportivo, cuando todavía era presidente de la Generalitat. “Es una persona admirada”, se limitaba a indicar ante la posibilidad de que Guardiola se presentara a la presidencia. El secretario general del PSC aprovechaba además para abrir las puertas a que el técnico se afiliara a su partido porque “Pep ha demostrado ser un ciudadano ejemplar”.

En el caso de Oriol Pujol (CiU), Guardiola sí podría ser un buen líder político (“¿Por qué no?”, se pregunta) y da dos razones para ello: sus “dotes de liderazgo y su gran vis comunicativa”. El portavoz de los nacionalistas en el Parlament considera que todos “podemos sacar una gran lección” de las victorias de Pep, que resume en “para conseguir el triunfo, a veces hay que buscar lo mejor que tenemos en casa”, en clara referencia a la cantera azulgrana.

Más escéptica se muestra la portavoz del grupo de ICV, Dolors Camats, que aunque admite que Guardiola es un gran comunicador i entrenador, se pregunta si “eso le hace bueno para dirigir un banco, una empresa o un país”. Sin embargo, a la portavoz de los ecosocialistas le gusta del de Santpedor que “es una persona educada, exigente” y que “transmite valores de trabajo en equipo” a la sociedad. En un paso más, Camats recuerda que “cualquier persona podría tener dedicación política en algún momento de la vida” y sugiere a Pep, y a otros como el propio Messi, que lo intenten porque “a todos nos iría mejor”.

La presidenta del PP catalán, Alícia Sánchez-Camacho, prefiere ser más prudente a la hora de establecer comparaciones y quita hierro al hecho de que personajes como Guardiola tengan mejor cartel que los dirigentes catalanes. “Tampoco todos los deportistas tienen un nivel global de valoración positiva porque cada uno tiende a ver su equipo con mejores ojos”, recuerda Camacho, y pone un ejemplo esclarecedor: “Seguramente la valoración de Mourinho no es igual entre los seguidores del Madrid o del Barça”.

Preguntado por si Guardiola podría ser un buen político, Joan Puigcercós (ERC), responde en condicional. “Me gustaría pensar que sí, por su talante positivo, optimista y nada dado a la demagogia”. Aunque el republicano remarca que “en absoluto” se puede equiparar el trabajo de Pep con el de un líder político; subraya además la “catalanidad desacomplejada” del técnico, en el sentido en que utiliza el catalán en todas sus ruedas de prensa.

Por su parte, a Albert Rivera (C’s) no le extraña la admiración social que causa el técnico, algo que explica, entre otras cosas, por su “honestidad” en contraste con la “corrupción” que se ve a menudo en la política. A pesar de no ser partidario de “liderazgos mesiánicos”, Rivera argumenta que hacen falta “liderazgos morales y creíbles”, función que, a su juicio, no cumplen los políticos y sí figuras públicas como Guardiola.

Finalmente, los líderes consultados aseguran que del artífice del mejor Barça se aplican sufair-play y su capacidad de reconocer las virtudes del rival, aunque reconocen que este juego limpio a veces se echa en falta en el día a día político.

Con todo ello, una duda queda en el aire: ¿Qué resultado lograría Guardiola en el caso de presentarse a unas elecciones?

 

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