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Memoria y Cambio Social / Memòria i canvi social de Jordi Serrano #memoria #democracia

Memoria y Cambio Social

Un buen ejemplo de la falta de criterio y conocimientos políticos los cometió la izquierda al llegar al poder. Felipe Gonzalez creía erróneamente que mediante una política de modernización física, material, del país se conseguiría la modernización de las mentalidades. Obviamente no ha sido así, el evidente cambio en el país no ha modernizado las mentalidades de una parte muy importante de la ciudadanía que todavía tiene comportamientos antidemocráticos evidentes. Gonzalez cambió de opinión y decía, en 2001, que el franquismo significó una “limpieza étnica” y “me siento, como decía, responsable de no haber suscitado un debate sobre nuestro pasado histórico, el franquismo y la guerra civil, en el momento en que probablemente era más oportuno” (…) “No hubo, no ya exaltación, ni siquiera reconocimiento, de las víctimas del franquismo, y por eso hoy me siento responsable de parte de la pérdida de la memoria histórica, que permite que ahora la derecha se niegue a reconocer el horror que supuso la dictadura, y lo haga sin ninguna consecuencia desde el punto de vista electoral o social, sin que los jóvenes se conmuevan, porque ni siquiera conocen lo que ocurrió”.No debía de ser ajeno a este cambio de actitud que cinco años antes, en 1996, el Tribunal Supremo lo citó a declarar con la posibilidad de procesarlo cuando todavía había jueces muy comprometidos con la dictadura y tan siniestros como Roberto García Calvo.

Si se quería modernizar las mentalidades del país hacía falta en primer lugar recuperar la memoria, saber la verdad. Esto habría posibilitado dos cosas en primer lugar impedir que devolvieran las mismas ideas un golpe pasada la gran movilización. De hecho el resurgimiento de un partido de extremo centro como el PP con 10 millones de votos se puede adjudicar a este error de planteamiento. Y el segundo es que, sabiendo, habríamos sido mucho más exigentes con la democracia, con su participación y con su transparencia.

La pérdida de la memoria histórica tiene consecuencias prácticas, no es un debate de cuatro historiadores sabelotodo, por ejemplo, el escualido estado del bienestar del que disfrutamos se debe de a haber sufrido una dictadura de clase. O también que a los lugares donde hay corruptos del PP en las elecciones todavía gane más votos, caso de Carlos Fabra en Castelló y en tantos otros casos.

Así pues si modernizar el país no sirve para modernizar las mentalidades, la izquierda se tiene que plantear cuál es el mecanismo para transformar la sociedad si quiere no ser arrastrada al granizar de la historia.

Memòria i Canvi Social

Un bon exemple de la falta de criteri i coneixements polítics els va cometre l’esquerra al arribar al poder. Felipe Gonzalez creia erròniament que mitjançant una política de modernització física, material, del país s’aconseguiria la modernització de les mentalitats. Òbviament no ha estat així, l’evident canvi al país no ha modernitzat les mentalitats d’una part molt important de la ciutadania que encara té comportaments antidemocràtics evidents. Gonzalez va canviar d’opinió i deia, l’any 2001, que el franquisme va significar una “limpieza étnica” i “me siento, como decía, responsable de no haber suscitado un debate sobre nuestro pasado histórico, el franquismo y la guerra civil, en el momento en que probablemente era más oportuno” (…) “No hubo, no ya exaltación, ni siquiera reconocimiento, de las víctimas del franquismo, y por eso hoy me siento responsable de parte de la pérdida de la memoria histórica, que permite que ahora la derecha se niegue a reconocer el horror que supuso la dictadura, y lo haga sin ninguna consecuencia desde el punto de vista electoral o social, sin que los jóvenes se conmuevan, porque ni siquiera conocen lo que ocurrió”. No devia ser aliè a aquest canvi d’actitud que cinc anys abans, l’any 1996, el Tribunal Suprem el va citar a declarar amb la possibilitat de processar-lo quan encara hi havia jutges molt compromesos amb la dictadura i tant sinistres com Roberto García Calvo.

Si es volia modernitzar les mentalitats del país calia en primer lloc recuperar la memòria, saber la veritat. Això hauria possibilitat dues coses en primer lloc impedir que retornessin les mateixes idees un cop passada la gran mobilització. De fet el ressorgiment d’un partit d’extrem centre com el PP amb 10 milions de vots es pot adjudicar a aquest error de plantejament. I el segon és que, sabent, hauríem estat molt més exigents amb la democràcia, amb la seva participació i amb la seva transparència.

La pèrdua de la memòria històrica té conseqüències pràctiques, no és un debat de quatre historiadors saberuts, per exemple, el esquifit estat del benestar del que gaudim es deu a haver patit una dictadura de classe. O també que als llocs on hi ha corruptes del PP en les eleccions encara guanyi més vots, cas de Carlos Fabra a Castelló i en tants d’altres casos.

Així doncs si modernitzar el país no serveix per modernitzar les mentalitats, l’esquerra s’ha de plantejar quin és el mecanisme per transformar la societat si vol no ser arrossegada al pedregar de la història.

http://jordiserrano.wordpress.com/2011/01/18/memoria-i-canvi-social/


 

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