Anonymous, el Wikileaks de la red…son legión, no perdonan, no olvidan..
Somos Anonymous
Una legión de ciberactivistas se moviliza en la Red. Se hacen llamar Anonymous y dicen luchar por la transparencia, la libertad de expresión y los derechos humanos. No muestran la cara ni tienen líderes. La semana pasada tumbaron las webs oficiales de Túnez, tras la autoinmolación de un joven. Hace un mes, atacaron a las empresas que cortaron el grifo a Wikileaks. Son un movimiento germinal, fuertemente libertario y de contornos confusos. Este es su retrato
JOSEBA ELOLA 16/01/2011
Este es su lema: “Somos una legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos. Anonymous”. Así es como cierra sus anuncios y comunicados este movimiento sin líderes y sin portavoces, con voz, pero sin cara. O más bien con máscara: la máscara del anarquista revolucionario de V de Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore, la que inspiró la película protagonizada por Natalie Portman y Hugo Weaving en 2006. La máscara se ha convertido en símbolo de un movimiento ciberactivista que no se anda con chiquitas. La semana pasada colapsaron las webs oficiales de Túnez , tras la inmolación de un joven de 26 años. El lunes pasado la tomaron con la web del partido irlandés Fine Gael. Atacaron a la SGAE y a los partidos políticos españoles al hilo de la ley antidescargas. Y hace un mes le metieron mano a Visa, Mastercard, PayPal y Amazon, las empresas que dieron la espalda a Wikileaks.
Anonymous está en su momento. Su gente está motivada. La persecución a Wikileaks era el acicate que necesitaban. No van a parar.
Woolwich, a 45 minutos del centro de Londres, exteriores de la Real Corte de Justicia. Acaba de comparecer Julian Assange, fundador de Wikileaks; es martes 11 de enero y una treintena de activistas se manifiestan en apoyo de su gran inspirador, de su nuevo héroe. Entre ellos, Magnonymous, joven de 22 años que oculta su cara tras la máscara de V de Vendetta. “Nos opondremos a cualquier violación de derechos humanos. Nos opondremos a cualquier ataque del Gobierno. Si esto sigue así, la revolución será la única opción”.
Magnonymous es uno más, no es portavoz de nadie, y menos de un movimiento que no quiere portavoces, como se apresuran a decir todos los miembros de Anonymous apenas empiezan a hablar con un periodista. Le pidió el día libre a su jefe para venir a manifestarse a este lejano juzgado, la corte a la que traen casos en que es preciso mantener a la prensa y al público a raya, el lugar donde fueron juzgados los terroristas de los atentados de Londres de 2005. “No somos miembros de ningún grupo político, no somos políticos, somos activistas. Me ofendería si me adscribieran a cualquier corriente política”.
Entender el universo Anonymous no es cosa fácil, el fenómeno es el perfecto reflejo del nuevo mundo en el que vivimos, de la nueva sociedad que está naciendo a raíz de la revolución digital. Todo apunta a que sus miembros consideran más que superada la vieja dialéctica izquierda-derecha. Total, qué más da que gobiernen el centro-izquierda o el centro-derecha, todos van a hacer lo mismo, todos están al servicio de los grandes bancos y las grandes empresas, todos van a seguir intentando controlar el chiringuito.
Pues bien, aquí hay una legión de jóvenes que no quieren que se oculte que las cañerías del chiringuito no desaguan bien; no quieren que se oculte que hay varios en el chiringuito que meten la mano en la caja; no quieren que se oculte que a un disidente de la gestión del chiringuito le quisieron tapar la boca. No quieren que se oculte nada. La nueva dialéctica: estar a favor del ocultamiento o de la transparencia. Una de dos.
Este movimiento global, transnacional, transversal, también es difícil de entender porque se gestó en la Red, con las inercias propias de Internet. Es producto del momento, de la interacción, de la necesidad de movilizarse en un mundo cínico, corrupto e injusto. Se ha tejido de forma orgánica, conversación sobre conversación, idea sobre idea, propuesta sobre propuesta. Cualquiera puede formar parte de Anonymous, cualquiera puede entrar cuando quiera y sumarse a la conversación en webs como whyweprotest.net. Entrará en un mundo en el que la gente se va poniendo progresivamente de acuerdo sobre una idea hasta que una suerte de consenso espontáneo indica cuál es el siguiente objetivo, contra quién hay que lanzar el próximo ataque. Algún diario, como The Guardian, ha sostenido que están más coordinados de lo que ellos mismo creen.
No todos los miembros de Anonymous son hackers, no. Los hackers son una gran minoría del colectivo. La mayoría son ciberactivistas que participan en la conversaciónonline y, ocasionalmente, en la protesta en la calle. En torno a unos 1.000 integrantes, según la experta Gabriella Coleman, son los que ponen sus ordenadores al servicio de los ataques contra webs, los que se descargan el dispositivo que permite que su ordenador, cautivo, pueda ser parte de los llamados DDoS, ataques distribuidos de denegación de servicio.
Los DDoS son el arma que los ciberactivistas tienen más a mano. Permiten realizar operaciones que consiguen un considerable eco mediático y que afectan a la imagen de la marca contra la que se dirigen. Consisten en mandar simultáneamente, orquestadamente, miles de peticiones a un servidor para que se colapse. Así ocurrió el pasado 8 de diciembre.
Mastercard decidió cortar en esa fecha el grifo a Wikileaks. Cualquiera que quisiera hacer una donación a la plataforma de Assange no podría hacerlo a través de una tarjeta de esta compañía. La decisión desencadenó el ataque. “Registramos lo que llamamos unsuper heavy traffic “, declara en conversación telefónica Cristina Feliú, portavoz de Mastercard para España y Portugal. “Eso significa que quien entró en nuestra página notó que funcionaba con mayor lentitud”. Pero no se produjo, según dice, ningún problema en las operaciones de sus clientes con tarjetas, ni ningún tipo de fraude. “Al día siguiente ya habíamos recuperado el ritmo”. Desde Visa declinan hacer comentario alguno y se remiten a los comunicados que afirmaban que los ataques no afectaron a sus operaciones.
Evidentemente, en ese gran colectivo cuya cifra de miembros y simpatizantes es difícil de estimar (los miembros consultados hablan de decenas de miles) hay hackers. Y, de hecho, el FBI está tras sus pasos. Un joven holandés de 16 años fue arrestado poco después de los ataques en su casa, en La Haya. Admitió que había participado en ellos y fue puesto a disposición judicial. “Admitir que participaste no es muy inteligente”, explica Philter, estudiante de 19 años y miembro de Anonymous. “El chico tenía 16 años y se asustó, era bastante inexperto, no tomó las suficientes precauciones”.
Hablar con la gente de Anonymous no es fácil. Desconfían de los periodistas, de que sus comunicaciones estén intervenidas. No ven con muy buenos ojos a los medios de comunicación tradicionales: desde su punto de vista, ayudan a que se mantenga el statu quo. El hecho de que un diario como EL PAÍS o The Guardian hayan participado en la difusión de los cables de Wikileaks ha supuesto, explica Hamster, informático londinense de 26 años, un plus de credibilidad para medios hasta ahora poco apreciados.
La semana pasada nos pusimos en contacto con miembros de Anonymous en España. Aclarando, como siempre, que no respondían en calidad de portavoces de nadie, ya que el movimiento no tiene portavoces, declinaron realizar una entrevista telefónica o en persona. Cualquiera que intente destacar un poco entre los anonymous es automáticamente rechazado por el resto de la comunidad. Así ocurrió en Londres en diciembre con Coldblood, un anonymous que dio la cara ante los medios en los días del proceso a Assange. “Coldblood ha sido condenado al ostracismo”, confirma Hamster, miembro de Anonymous desde 2008.
No obstante, los miembros de Anonymous Spain, que desde hace varias semanas envían comunicados a ciertos medios de comunicación actualizando la información en torno a las distintas operaciones de ataque, ofrecieron la posibilidad de que les enviáramos un cuestionario, al que responderían de modo consensuado.
Respondieron tres administradores del canal #hispano, encuadrados en edades entre los 17 y 32 años, según dijeron. Sus respuestas, desde luego, encajan perfectamente con el discurso que mantienen los miembros de este movimiento de conciencia onlineconsultados hasta la fecha y con el tono de las webs en que participan. Resulta interesante reproducir aquí las respuestas de esta célula de Anonymous a las preguntas que les enviamos para aclarar ciertas dudas. No son portavoces de nada. Pero sus palabras sirven para reflejar el sentir de esa comunidad.
Pregunta. ¿Se puede dar alguna cifra de cuánta gente en España pertenece a Anonymous? ¿Y cuánta a nivel internacional?
Respuesta. Sería imposible dar cifras, y esa es la gracia de Anonymous. Para empezar, hay que recordar que es una organización que no existe y que por definición es una (des)organización. Anonymous no es nadie y puede ser cualquiera. Salvando las distancias, es como una organización insurgente basada en células, compartimos una marca, Anonymous, pero somos gente independiente, que responde a una ideología común y que participa de cada acción particular de acuerdo con si coincide o no con sus convicciones.
Teniendo lo anterior en cuenta, y específicamente en España, si tuviera que dar una cifra, creo que estaríamos hablando de entre 1.000 y 2.000 personas, que van en diversos niveles de compromiso, desde una mayoría que serían los que apoyan nuestras iniciativas en Twitter, Facebook, etcétera, hasta los más comprometidos, que serían algo más de un centenar, los que participan saliendo a la calle con acciones reales como, por ejemplo, la Operación Paperstorm
[distribución de folletos, flyers, pintadas] o las concentraciones de la Operación Demostración [concentraciones en España a favor de Wikileaks y contra la ley Sinde]
. A nivel internacional, extrapolando, hablaríamos posiblemente de decenas de miles.
P. De ellos, ¿cuántos participan en los ataques DDoS?
R. Aquí sí podemos dar cifras más exactas. En los ataques del 20 de diciembre contra laley Sinde contábamos con casi 500 usuarios conectados en la Colmena, que es el sistema de comando y control de la herramienta de DDoS LOIC que permite que todos losanonymous ataquen a un mismo tiempo a un mismo objetivo. Este número, no obstante, podría ser más alto, pues habría que añadir la gente que atacaba manualmente o desde Linux.
P. ¿Alguna iniciativa en las acciones de Anonymous tuvo su origen en conversaciones de Anonymous España?
R. Realmente no se puede diferenciar entre Anonymous de tal o cual país. Cuando se plantea una operación, si esta es secundada, recibe apoyos de todo el planeta; hubo apoyos a nuestra lucha contra la ley Sinde en diciembre y aún esperamos más en el futuro. Prueba de ello es esta convocatoria redactada en más de 15 idiomas, en la que han participado anonymous de todo el mundo, en la que se hace un llamamiento a todos los anonymous a apoyar las protestas virtuales contra la ley Sinde.
P. ¿En qué foros o webs os movéis?
R. Nuestro principal punto de unión no es una web o un foro, sino una red de chat conocida como IRC, nosotros lo llamamos el IRC Anonops. Aquí nos reunimos en diversos canales de discusión como #operationpayback o #hispano, este último, el que aglutina a los anonymous españoles; desde ahí se pone en común y se plantean estrategias. Las que son secundadas luego se van distribuyendo a la red por blogs y webs anonymous, hasta llegar a los Twitter y Facebook de anonymous individuales. Es una estructura perfectamente organizada en la que, sin embargo, no existen líderes ni ninguna fuente inicial.
P. ¿Qué diríais a la gente que dice que sois hackers?
R. La mayor parte de los anonymous no son hackers en el sentido clásico de la palabra, son usuarios de Internet como cualquiera, solo que con una motivación para el activismo digital. Lo que sí es cierto es que contamos con hackers entre nuestras filas, por ejemplo, la gente que administra los servidores de IRC y el resto de las redes de comunicaciones encriptadas, o los que programan LOIC [Low Orbit Ion Cannon, aplicación para realizar pruebas de resistencia a una red informática] y las herramientas de ataques. He aquí la grandeza de Anonymous, solo hace falta un genio informático para programar la herramienta, y cuando esta herramienta pasa a ser usada por miles de personas anónimas, aunque no sean expertos a efectos prácticos, es como contar con un ciberejército de miles de hackers que pueden inutilizar cualquier red o sistema informático si se lo proponen.
P. ¿Cuáles son los principios básicos de vuestro ideario?
R. Son pocos y terriblemente simples, lo que permite unificar a la mayor cantidad de gente posible. Anonimato absoluto, que supone, entre otras cosas, la ausencia total de líderes y cabezas visibles en nuestro movimiento; la lucha contra la corrupción en los Gobiernos o en cualquier estructura de poder. La defensa incondicional de la libertad en Internet.
P. ¿Existe peligro de que alguien intente manipular vuestras operaciones desde dentro?
R. Sería imposible, cada anonymous actúa de forma individual, él mismo decide si forma o no parte de una operación de forma totalmente independiente del resto. Si piensas en organizaciones reivindicativas del siglo XX, siempre han corrido el riesgo de que un topo se infiltrara y con el tiempo llegara a formar parte de la cúpula para desbaratar la organización desde dentro; eso sería imposible con anonymous, pues no existen líderes, ni se sigue una jerarquía formal. No obstante, sí sabemos que existen agresiones externas contra Anonymous, como la investigación del FBI abierta a raíz de los ataques DDoS a Mastercard y PayPal, o sofisticados ataques informáticos que hemos sufrido y sospechamos provienen de servicios de inteligencia occidentales; afortunadamente, en estos casos la naturaleza descentralizada de Anonymous también hace imposible cualquier injerencia externa.
P. ¿Cuáles son las preocupaciones actuales de Anonymous?
R. Lo importante, la verdadera preocupación, es seguir luchando por los principios de nuestro ideario, y en función de eso estamos trabajando en varias operaciones. Está en marcha la publicidad de fase 2 de la Operación Sinde, que consistirá en diversas acciones de protesta en torno al día 18 de enero, en que termina el plazo de presentación de enmiendas a dicha ley. A nivel mundial está en marcha la Operación Tunisia, en apoyo a los manifestantes en contra del régimen tunecino: se han realizado ataques DDoS contra diversos sitios oficiales y también se ha elaborado un kit de ayuda informático con programas de cifrado y comunicaciones para los disidentes tunecinos. En relación con el futuro estamos preparando la Operación Quicksilver, que, si tiene éxito, va a conmover Internet, pero los detalles, por su propia naturaleza, son secretos por el momento.
El movimiento Anonymous va camino de trascender el caso Assange y el episodio Wikileaks. La persecución del fundador de la web de las filtraciones, que recientemente puso al desnudo a la diplomacia norteamericana y destapó maniobras, tejemanejes y corrupción en las cuatro esquinas del planeta, ha sido un detonante. Wikileaks representa como pocas organizaciones los valores en los que creen los anonymous:transparencia, derechos humanos, libertad de expresión. La web destapa secretos: si algo le pone a un anonymous es destapar secretos de organizaciones poderosas y ponerlos a disposición de público. Así, Assange se ha convertido en todo un símbolo para los integrantes de esta comunidad.
Wikileaks ha negado en todo momento estar detrás de las operaciones de Anonymous. Su número dos, Kristinn Hranfsson, lo contaba hace un mes en el centro de la organización en Londres. “Ni hemos animado a que se haga, ni tenemos contacto con la gente que lo está haciendo, pero tampoco lo condenamos”, contaba, cigarrillo en boca, este periodista de investigación islandés enrolado en las filas de Assange.
Una buena parte de los anonymous se aglutina en torno a la web whyweprotest.net. Hamster se conecta con su iPad a este espacio en que los miembros de la comunidad intercambian ideas e iniciativas. Este joven informático cuenta que el canal 4chan estuvo en el origen del movimiento, pero que la acción se sitúa ahora en whyweprotest. “Cualquiera puede entrar y preservar su anonimato. Eso es lo bueno. La gente se centra en lo que dicen los demás, y no en quién lo dice”.
Hamster sorbe su café con caramelo en un céntrico café de Oxford Street. Su iPad está desplegado en la mesa, está continuamente chequeándolo, responde a las preguntas, pero su mirada se va constantemente hacia la pantalla. Muestra una foto de la habitación de su casa: un ordenador, cuatro pantallas. “Así puedes estar atento a varias cosas a la vez”, dice, y suelta una entrecortada sonrisa.
Cuenta que hay cerca de 33.000 personas registradas en whyweprotest. La gran mayoría, miembros de Anonymous o simpatizantes de la causa. “Los más agresivos son la gente de Anonops, yo soy menos agresivo”. Dentro de Anonymous hay detractores de los ataques DDoS. “Creo que esos ataques nos desacreditan”, afirma Magnonymous. “Van a utilizarlos para criminalizarnos y para generar propaganda negativa sobre nosotros”. Magnonymous lo tiene claro: “No debemos utilizar la violencia en ningún caso. Cualquier miembro que propusiera utilizar la violencia sería rechazado por el grupo”. Hay otro espacio en el que también se mueven los miembros del colectivo: whywefight.net, el blog informativo de los “soldados de la ciberguerra”.
Hamster se unió a Anonymous a principios de 2008. Cuenta que lo hizo al poco de abandonar la Iglesia de la Cienciología. “Me di cuenta de que no me ayudaban para nada. Lo único que hacen es convertirte en un idiota y manipularte”. Afirma que abandonó la cienciología internamente, pero no de hecho: cuenta que sigue yendo dos veces por semana y que intenta sacar documentación para ponerla a disposición de Anonymous. “Honestamente, a veces me da un miedo horrible. Si me descubrieran, convertirían mi vida en un infierno”.
La Iglesia de la Cienciología es uno de los grandes enemigos de Anonymous. La lucha contra esta secta fue lo primero que unió a todos estos ciberactivistas en 2008, y siguen en las mismas. Una lucha que en realidad arrancó a mediados de los noventa, pero que tomó cuerpo en 2008. A los anonymous no les gusta la seudociencia, ni, por lo general, las religiones. Sostienen que la tecnología debe servir para expandir el conocimiento, no para controlar las mentes. Como explica la profesora Gabriella Coleman, antropóloga de la Universidad de Nueva York especializada en el mundo hacker y estudiosa del fenómeno Anonymous, la Iglesia de la Cienciología es la perfecta antítesis de Anonymous, el fenómeno inverso: oscurantismo, ocultamiento, censura. Destapar los secretos de una organización secretista, de una organización religiosa con marca registrada, sostiene, se convirtió en el primer gran desafío de Anonymous. En febrero de 2008, los miembros que se reunían en la Red desde sus casas trasladaron sus protestas a la calle, a la “vida real”. Hubo manifestaciones en Londres, Ámsterdam, Berlín, Sidney. “Fue cuando más gente de Anonymous he visto en la calle”, reconoce Hamster.
PayPal. Visa. Mastercad. Amazon. PostFinance. La web de la fiscalía sueca, la del partido irlandés Fine Gael, las del régimen tunecino. No hay fronteras para Anonymous. La lucha contra la cienciología les unió. La lucha pro Wikileaks les ha reunido de nuevo. Cualquier ataque a los derechos humanos, cualquier intento de censurar, se produzca donde se produzca, será castigado por ellos con las armas que tienen a su alcance. “Si hubiera una revolución”, dice Hamster, “Internet nos proporcionaría la tecnología”.
Operaciones recientes
6 y 7 de diciembre de 2010. Operación Payback (Venganza): Ataques DDoS contra Paypal, Mastercard, PostFinance, Amazon y Visa. Las webs de la fiscalía sueca y del abogado de las dos mujeres que presentaron cargos contra Assange también fueron atacadas.
18 de diciembre de 2010. Operación Paperstorm. Flyers y pintadas para dar a conocer a Anonymous y su lucha por la libertad de Assange.
Mediados de diciembre: Operación Leakspin, para dar a conocer el contenido de cables de la diplomacia norteamericana que pasaron desapercibidos.
20 de diciembre: Operación Sinde: Ataques DDoS contra las webs de PSOE, CiU y del Congreso de los Diputados.
2 de enero de 2011. Anonymous anuncia la Operación Tunisia y colapsa las webs del régimen tras la inmolación de un joven tunecino.
8 de enero de 2011. Operación contra la página del partido irlandés Fine Gael.
webs
www.whyweprotest.net
www.4chan.org
www.whywefight.net
Ciberactivistas con Assange, el voluntariado en la red…
Decenas de personas apoyan al fundador de Wikileaks
Los ciberactivistas del grupo valenciano de Freewikileaks volvieron ayer a la calle en varias capitales españolas. En Valencia, varias decenas de ellos se concentraron en la plaza del Ayuntamiento de Valencia en defensa de Julian Assange, fundador de la organización sin ánimo de lucro Wikileak. Isacar Marín, coordinador de la iniciativa, recordó que la web que ha impulsado pretende “concienciar a la sociedad civil de la persecución llevada a cabo contra Wikileaks y su fundador Assange”.
Marín y otros ciberactivistas más viajarán a Londres el próximo 11 de enero, donde está previsto el juicio contra Assange. “Wikileaks ni espía ni ha robado documentos”, argumentó Marín.
Antes ha tenido lugar una concentración simultánea organizada por Anonimous “en repulsa de los actos de censura a la libertad en Internet”.
El reto de Wikileaks
Algo olía a podrido al sur de Dinamarca cuando las últimas filtraciones de Wikileaks fueron a parar a los medios que precisamente llevaron, por el ocultamiento obstinado de informaciones comprometidas, al nacimiento de la propia Wikileaks. Las repentinas conversiones, incluidas las de la prensa libre, no siempre responden al llamado de la fe. La información que se está brindando de los 250.000 cables refuerza las líneas editoriales tradicionales, más allá de algunos regalos que permiten pelear con más fuerza frente a alguna tropelía (Guantánamo o Couso, pruebas de la sumisión de las autoridades españolas a Estados Unidos).
Los borrones de la mucha tinta están pudiendo a las letras. Wikileaks, que se significó y adquirió credibilidad por sus informaciones sobre Kenia, Timor, Irak o Afganistán, se ponía ahora en manos de un neocártel informativo (Der Spiegel, The New York Times, The Guardian, Le Monde, El País) que compartía secretos, reglas y tamices. Si de las filtraciones del Watergate salieron los fontaneros políticos, en el neocártel, la fontanería es tarea de los propios medios.
El eco de los grillos aturde: que EEUU mantiene sus redes por el planeta; que los gobiernos latinoamericanos son, de una manera u otra, sospechosos; que los países árabes, aliados o no, sólo son tratables bajo el choque de civilizaciones; que los terroristas siguen conspirando; que Europa oscila entre el ridículo y la sumisión; y que Israel no aparece por ningún lado, aunque todo lo filtrado refuerza su peculiar manera de leer el mundo. En un curioso bucle, el poder imperial ha logrado poner en el planeta el más importante altavoz de sus interesados puntos de vista. No por culpa de Wikileaks, sino merced a la fontanería de ese neocártel que está elevando a verdad mundial las opiniones de embajadores, y también las del sastre de Panamá, de Tintín o del atribulado Cónsul Honorario de Graham Greene.
No conviene leer los cables filtrados como chismes o señal de la mala información de la diplomacia. Todo lo contrario. Los análisis serios no se hacen in situ. La inteligencia está en los servicios de estudios, universidades y fundaciones del país investigador, no del investigado. La tarea de las embajadas, por el contrario, consiste en captar informantes, espías y agentes, algo que se logra no con inteligencia, sino con dinero, chantaje, sexo, concesión de estatus o invitaciones a un rancho, una cacería, una intermediación o un desayuno con vistas. No es que los cables sean chuscos, es que la diplomacia es así. Y pese a su ridículo, al igual que los anuncios de detergentes, es útil. La sumisión de judicaturas, bancas, fiscalías y ejecutivos (los parlamentos, impotentes, ni aparecen) demuestra que esa diplomacia vulgar y anecdótica, como las monarquías campechanas, es profundamente eficaz.
Pero Wikileaks no debe confundirse con la espuma de los cables estadounidenses. La reclamación de una red libre y la exigencia de una información veraz y transparente ha roto uno de los principales requisitos del modelo neoliberal: presentar los privilegios como premisa del interés general. Las respuestas en la red ante esas empresas, a las que no les molesta el Ku Klux Klan pero sí el presupuesto kantiano de la publicidad de las normas, señala una nueva pelea. Se ha empezado a hablar de la primera ciberguerra mundial. Al tiempo, el terrorismo de Estado apunta con convertirse en ciberterrorismo de Estado (incluidas detenciones sobre la base de acusaciones fabricadas).
Wiklileaks y los voluntarios que comparten una nueva forma de compromiso en el éter de las redes representan un internacionalismo de nuevo perfil, alejado de las internacionales socialistas, comunistas o trotskistas, y también de ese germen de V Internacional que pretendía constituirse con los descolgados de las anteriores y los movimientos sociales. Esta VI Internacional no tiene sujeto, programa ni centro, moviliza puntualmente a brigadas o pelotones, es líquida, cambiante, dispersa y está conectada como la propia sociedad en la que opera. Por vez primera en la etapa del capitalismo de los últimos 60 años, la sociedad puede ir tan deprisa como las estructuras económicas del sistema. Si la bolsa se mueve por Twitter, los activistas también. No es extraño predecir que la inmediata gran batalla, derrotada por el momento la clase obrera por su nostalgia del bienestar perdido, el miedo a descender en la escala social, la televisión anestesiante y la falta de alternativas, tenga lugar en internet. Su trinchera será su democratización o su control. Wikileaks ha señalado la puerta del ágora mundial. ¿Quién tiene la llave?
Dice Slavoj Zizek que la filosofía germana, el utilitarismo inglés y la diplomacia francesa se expresan en sus retretes. El alemán deja las deyecciones patentes para su oportuno análisis. Los anglosajones evacúan en el agua para, según convenga, inspeccionar o eliminar los detritos. Los franceses mandan directamente las deposiciones a un agujero, lejos de la vista, lo que permite, diplomáticamente, negar cualquier relación del interfecto con las heces. Wikileaks nos ha hecho a todos guardianes de la mierda. Puede mirarse a otro lado, pero ahí está. Se trata de ver si, con las manos y la conciencia manchadas, pasamos a corresponsabilizarnos y romper el circuito perverso que confunde soberanía con privilegios.
Como a aquel polluelo caído del nido en el invierno, el estiércol diplomático puede hacernos revivir y también atraer al gato con nuestro restablecido piar. Pese a las dudas del pájaro, el gato dudará menos cuando, satisfecho, se lo esté comiendo.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/2821/el-reto-de-wikileaks/
Juan Carlos Monedero es profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.
Ilustración de Enric Jardí
Atentado 11 M. Moncloa-ETA-EEUU. Cable wikileaks
Frase Final:
“De ahí que nos llaman desde Moncloa para que el gobierno de Estados Unidos sea claro en público comentando que el autor de esta tragedia es ETA”
Ciberrevuelta…será posible ???
Ciberrevuelta
“El Pentágono ha reconocido formalmente el ciberespacio como un nuevo dominio de guerra”. Son las palabras del subsecretario de Defensa norteamericano William J. Lynn en un reciente artículo. Su descripción de la nueva estrategia para la ciberguerra aclara por qué los ataques informáticos de los partidarios de Wikileaks no son sino una revuelta de ciudadanos hartos de la opacidad y los abusos del poder. “Somos luchadores por la libertad de internet”, se defineAnonymous, el grupo impulsor de los ataques contra los servidores de empresas como Amazon, PayPal, Mastercard o Visa. Respuesta de apoyo a Julian Assange y su organización tras haber sido detenido en Londres. Pero también una revuelta contra el control del poder político y económico sobre la información, los contenidos y el conocimiento. Contra la privatización de la libertad del ciberespacio.
La retórica de la guerra no sirve para este conflicto. Ni siquiera la de la guerra contra el terrorismo popularizada por el gobierno norteamericano para justificar las represalias del 11-S. “La ciberguerra es asimétrica”, explica el subsecretario de Defensa, “es más, ni siquiera está siempre claro qué constituye un ataque. De hecho, muchas de las intrusiones están más cercanas al espionaje que a un acto de guerra”.
La ciberrevuelta liderada por Anonymous contra las empresas colaboracionistas del gobierno norteamericano en el acoso a Wikileaks hunde su estrategia en el mayor temor del Pentágono: “El ataque a la propiedad intelectual puede ser la más significativa ciberamenaza que los Estados Unidos enfrenten”, dice Lynn. Esa visión justifica las presiones a España –otra vez demostrada en los cables desvelados por Wikileaks- y a otros países para endurecer la persecución contra las descargas y el P2P.
La propia Operación Payback de hackeo a los colaboradores de la persecución a Assange y Wikileaks tiene su precedente en la revuelta contra la industria de la música. Payback y Anonymous se pronuncian contra la censura y el copyright, a favor de la libertad de expresión y el libre flujo de contenidos de la era digital.
Es un conflicto entre el supercapitalismo, el poder corporativo que se ha adueñado de la democracia (Robert Reich), y los ciudadanos, hartos de ser considerados hiperconsumidores sin más derechos que acatar el dictado del mercado. Sometidos por una política privatizada, dirigida por una partitocracia más preocupada de mantener el poder que del bien público.
Una privatización del espacio público y la democracia que feudaliza la sociedad. Grupos de interés privados con poder para definir políticas y espacios públicos. Como ocurre en la propia internet, donde la mayoría de los usuarios dependen de empresas privadas para ejercer sus libertades en el ciberespacio. Un sistema que erosiona el que la modernidad y la democracia crearon: un cuerpo social soberano.
Vuelta al feudalismo y a un vasallaje cuyas servidumbres son los datos personales de los usuarios, sus contenidos, relaciones, amistades, etc. empleadas por las grandes empresas de internet para sostener su negocio.
Poder político y económico se confunden y los accionistas se imponen a los ciudadanos. Así lo ven cada vez más personas, como muestran las encuestas que sitúan al poder en la banca, el gobierno y las grandes empresas. Donde el control democrático de los medios falla surgen Wikileaks o la Operación Leakspin, impulsada por Anonymous como estrategia para dar donde más duele, “la repercusión mediática” de lo que era secreto.
Ante la privatización del espacio y los bienes públicos, los cooperantes de Anonymous, como tantos partidarios de los movimientos altermundistas o simples consumidores enojados, se rebelan contra la clave del nuevo poder: “la propiedad intelectual y la competitividad en la economía global”, en definición del responsable del Pentágono. Una ciberrevuelta contra la democracia corporativa.
Pero hay políticos y estados que prefieren declarar la guerra a sus propios ciudadanos para escapar a su control. Traicionan la convivencia democrática con el mito del enemigo interior, la coartada de todas las dictaduras. Una estrategia peligrosa que puede abrir todavía más la brecha entre poderosos y gobernados.
http://www.estrelladigital.es/blogs/juan_varela/Ciberrevuelta_7_865183474.html
Camps y Wikileaks
Que buen ojo tienen los americanos, ya en 2006 apostaban por Camps como sucesor de Rajoy e iban por buen camino, si siendo presidente de una comunidad autónoma es capaz de dejar plantado a su partido por ser el chófer de Montezemolo, así que dándole una vuelta por la Super Bowl, NBA o por General Motor lo que hubiese sido capaz de hacer…
La batalla por Wilileaks
La batalla por Wikileaks
09.12.2010 · Javier Bauluz · Fotografía de Kirsty Wigglesworth / AP
La Foto ….y más información sobre la batalla por Wikileaks tras el encarcelamiento de JuliánAssange, su fundador. Imágenes y links para seguir el caso
Julian Assange, fundador de Wikileaks, es llevado a la Corte de Westminster, Londo, después de entregarse voluntariamente a la policía britanica. Diciembre 7, 2010. Assange está acusado en Suecia de violación (AP Photo/ Stefan Rousseau)El oscuro caso de Suecia contra Assange por Iñigo Saenz de Ugarte y mas en inglés.
La web de Wikileaks que ha sido atacada y tumbada por ataques desconocidos pero miles de espejos (mirrors) la reflejan.
Su Facebook y su Twitter continuan funcionando. Las donaciones a Wikileaks también continuan en Flattr
La Operación Payback, de la red de ciberactivistas Anonymous, en defensa de Wikileaks, está atacando a las webs de las empresas que han suspendido sus servicios de pago para que los ciudadanos no puedan financiar a Wikileaks.
Las webs de Visa, Mastercard, Paypal, un banco suizo y otras han sido “tumbadas” temporalmente por miles de ordenadores de usuarios conectados y coordinados con la red de Anonymous, cuya web, twitter y facebook les han sido desactivadas.
Anonymous: los enemigos de los enemigos de Wikileaks. por Delia Rodríguez
Decenas de miles de personas participan en la campaña de FIRMAS de Avaaz “contra la persecución e intimidación extra-judicial de Wikileaks”.
http://periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/la-batalla-por-wikileaks.html
¿Quién teme a Wikileaks? de Manuel Castells
Tenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán. De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.
Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http//destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura ymatanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.
De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.
Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).
Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.
El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos.
http://www.lavanguardia.es/opinion/articulos/20101030/54063188163/quien-teme-a-wikileaks.html
Julian Assange en TIME Magazine: una gran portada
Una portada valiente, porque viene de una revista norteamericana, y en Estados Unidos han llegado a tal nivel de absurdo que hayimbéciles planteándose atrocidades tales como el crimen de Estado y violando abiertamente las más consagradas enmiendas de su Constitución.
La presión del gobierno de ese país sobre Wikileaks ha obtenido ya muchos frutos: no pueden recurrir a expandir su alcance y escalabilidad mediante la nube de Amazon, a las donaciones y la financiación a través de PayPal, a determinadas herramientas de visualización, y están a punto de quedarse sin hosting en Francia. Esperemos que llegando al final del año, TIME Magazine vuelva a tener los arrestos como para poner de nuevo aJulian Assange en la portada, esta vez como Person of the Year.
En Internet, prácticamente todo servicio puede ser sustituido por otro. A estas alturas, ofrecer dichos servicios a Wikileaks desde empresas que puedan mantenerse al margen de la presión del gobierno estadounidense es, además de una obvia posibilidad para ganar notoriedad y simpatías, una oportunidad para demostrar un compromiso con algo de lo que se habla mucho, pero que pocas veces tenemos la oportunidad de escribir con letras mayúsculas y en negrita: RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.
Que Wikileaks exista es bueno para todos, bueno para la sociedad, bueno para el mundo. Solo ofende a quienes abusan del poder que la sociedad les ha conferido, a quienes conscientemente se exceden en el ejercicio de un poder y unas prebendas hasta llegar a límites ofensivos, inhumanos, inconscientes. A quienes exigen moverse por el mundo con reglas completamente diferentes a las que tenemos todos los demás. No lo olvides: bajo la legislación española y bajo la de la mayoría de los países del mundo, Wikileaks no ha cometido ningún tipo de delito, y sí está ejerciendo un papel fundamental y proporcionando una transparencia de la que todos nos beneficiamos.
Si estás en una empresa que ofrezca servicios de los que Wikileaks pueda beneficiarse en estos momentos, haz una declaración pública anunciando que se los ofreces, y abre además un canal en Twitter o en tu blog corporativo en el que puedas denunciar, de manera inmediata y transparente, todas las presiones que recibas al respecto.
Si quieres seguir lo que pasa con Wikileaks (antes de que consigan cerrarlo y censurarlo)
Wikileaks, antes de que consigan callar su voz en internet
Pincha en este enlace: http://213.251.145.96/
Wikileaks.org es ahora http://wikileaks.ch
Quieren silenciar a Wikileaks
El dominio Wikileaks.org queda inaccesible por decisión de la empresa proveedora
El proveedor del servicio DNS utiliza la misma excusa que Amazon para rescindir el contrato.- La organización revela su dirección IP para acceder a los documentos.- El Partido Pirata suizo le presta su infraestructura
Segundo asalto de la batalla empresarial contra Wikileaks. Ayer fue Amazon, donde la organización responsable del mayor filtrado de documentos secretos de la historia de Estados Unidos alojaba su página web, la que decidió rescindir el contrato y expulsarles de sus servidores por incumplir las condiciones de uso, según un comunicado de la propia compañía. Ayer, legisladores y miembros del Gobierno de Barack presionaron para impedir el acceso a Wikileaks desde direcciones estadounidenses. Hoy, la empresa que proporciona el servicio DNS a Wikileaks, Everydns, ha seguido los mismos pasos que Amazon y les ha expulsado, por lo que su web es ahora mismo inaccesible si se teclea su dirección (www.wikileaks.org), aunque sí se puede visitar desde su dirección IP (http://46.59.1.2). El objetivo parece claro: desenchufar completamente a Wikileaks. Leer más…
Wikileaks: buscando el eslabón débil
Wikileaks ya está donde tiene que estar: en el centro de todas las miradas. Que la Interpol emita una absurda orden de busca y captura contra su cabeza visible, Julian Assange o que Amazon expulse a Wikileaks de su teóricamente neutra nube, no es más que una demostración de impotencia, de corrupción a todos los niveles, y de hasta qué punto puede llegar a ser eficiente la estrategia de atraer la atención hacia una persona y retirar dicha atención del complejo entramado de personas, mecanismos y páginas que realmente componen Wikileaks.
Wikileaks es, en realidad, una forma de dar importancia a los eslabones débiles. En toda cadena de mando hay quien, por variadas razones, se cuestiona el principio de autoridad. Esto ocurre más aún cuando ese principio de autoridad lleva a las personas a dilemas éticos y morales, a hacer cosas que resultan repugnantes a sus principios. Piénselo: cuántas personas presencian cosas con las que no están de acuerdo, y desearían en el fondo que no estuviesen ocurriendo, o siente que le repugna poderosamente ser parte activa o pasiva de ellas. En cuantos casos el sentido común y la decencia se indignan, se rebelan contra algo que no se puede denunciar. ¿Por qué no se puede denunciar? Simplemente, porque el sistema lo impide. Porque las consecuencias de las denuncias, de “romper la baraja”, recaen siempre sobre aquel que da el paso, sobre el eslabón débil.
Wikileaks no ha hecho más que construir un entramado de proxies y sistemas anónimos que permiten que el eslabón débil de la cadena, el que realmente desea denunciar algo, pueda hacerlo con garantías. En Wikileaks colaboran tecnólogos capaces de anonimizarlo todo o casi todo, abogados que entienden las consecuencias de hacerlo, y periodistas de raza que verifican informaciones y fuentes. Todo al servicio de quien quiere romper esas barajas que se han convertido tristemente en la forma de hacer las cosas en un mundo demasiado opaco, demasiado corrupto, demasiado perverso. Wikileaks es mucho, muchísimo más que Julian Assange.
Revelar las comunicaciones de los diplomáticos de los Estados unidos no es más que una manera de llamar la atención: las cosas ya no funcionan como antes, y muchos de los métodos que utilizabais son ahora inseguros, están llenos de agujeros. Si escondes algo, acabará saliendo a la luz, porque alguien lo acabará filtrando. Y eso va mucho más allá de las comunicaciones diplomáticas, que simplemente se usan aquí como una forma de provocar morbo a todos los niveles: acabará afectando a la corrupción a todos los niveles, hasta en el Ayuntamiento local. A Wikileaks no le faltan temas que publicar, más bien le sobran. Por cada filtración gigantesca y mediática, hay cientos de pequeñas filtraciones solo importantes a nivel regional o local, pero que una vez comprobadas, se acaban sacando a la luz. Denunciar los excesos de la monarquía tailandesa o la corrupción rusa no es tristemente “sorprendente”: hay que hacerlo, pero, en una sorprendente demostración de lo triste del actual sistema de valores, hacen falta “escándalos” como los calificativos casi folletinescos que los diplomáticos dedican a los líderes mundiales para llamar con ellos la atención de la población. Y en el medio, por supuesto, más, mucho más, como pronto veremos. Mucha información, y alguna muy relevante con respecto a temas de los que habitualmente se tratan en esta página que tienes ahora mismo delante de la nariz.
El mundo necesita a Wikileaks. Que Wikileaks reciba dinero que le permita continuar su misión, demostraciones de solidaridad a través de Facebook o votos para que Julian Assange se convierta en portada de la revista TIME es algo positivo, una garantía para un mundo que termine siendo algo mejor que el que ahora tenemos, un mundo sometido a la transparencia que proporciona el que todos estemos conectados a una red común. No te confundas: Wikileaks es de lo mejor que le puede pasar al mundo en que vivimos. Cuantos más Wikileaks, más relevantes y más visibles, mejor.
http://www.enriquedans.com/2010/12/wikileaks-buscando-el-eslabon-debil.html
Por si aún no sabes que es Wikileaks…
Acerca de Wikileaks

Wikileaks es una organización sin fines de lucro los medios de comunicación. Nuestro objetivo es llevar noticias e información al público. Ofrecemos una forma innovadora, segura y anónima de las fuentes de fuga de información a nuestros periodistas (nuestro buzón electrónico). Una de nuestras actividades más importantes es la publicación de material original junto con nuestras historias de noticias para que los lectores e historiadores por igual pueden ver la evidencia de la verdad. Somos una organización joven que ha crecido muy rápidamente, basándose en una red de voluntarios en todo el mundo. Desde 2007, cuando la organización se puso en marcha oficialmente, Wikileaks ha trabajado para informar y publicar la información importante. Asimismo, desarrollar y adaptar tecnologías para apoyar estas actividades.
Wikileaks ha sostenido y triunfó frente a los ataques legales y políticas diseñadas para silenciar nuestra organización editorial, nuestros periodistas y las fuentes anónimas. Los principios generales en que se basa nuestro trabajo son la defensa de la libertad de expresión y los medios, la mejora de nuestro registro histórico común y con el apoyo de los derechos de todas las personas para crear una nueva historia. Se deriva de estos principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En particular, el artículo 19 inspira el trabajo de nuestros periodistas y otros voluntarios. Establece que toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquier medio y sin consideración de fronteras. Estamos de acuerdo, y queremos mantener este y los demás artículos de la Declaración. Para saber más
Lo que dice la prensa:
¿Porqué le persiguen?
Estados Unidos estrecha el cerco sobre Wikileaks
El presidente de EE UU toma cartas en el asunto de los cables del Departamento de Estado.- Amazon.com deja de albergar el sitio de Wikileaks y la policía británica sigue la pista de su director, Julian Assange
En público especial Wilileaks
http://www.publico.es/internacional/wikileaks

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Y además…
Un alto cargo del Gobierno de Canadá pide asesinar a Assange
“Assange debería ser asesinado”, dijo Tom Flanagan, asesor del Primer Ministro de Canadá, en una entrevista a la CBC















